LINFOMAS y TRATAMIENTOS BIOLÓGICOS

15/9/2016

Un linfoma es una proliferación maligna de linfocitos que generalmente tiene lugar dentro de los ganglios linfáticos, aunque también pueden verse afectados otros órganos como el hígado, el bazo o la médula ósea. Durante su desarrollo, se produce una alteración del funcionamiento del sistema inmunológico, que es más severa cuanto más se haya diseminado la enfermedad. Existen dos tipos principales de linfomas: el linfoma de Hodgkin, o enfermedad de Hodgkin, y los linformas no Hodgkin. Ambos se pueden presentar tanto en niños como en adultos.

 

El linfoma de Hodgkin consiste básicamente en un crecimiento no doloroso o molesto de los ganglios linfáticos y en una alteración de la inmunidad celular, concretamente de los linfocitos T. Este tipo de linfoma se trata con radioterapia en las fases AI y AII, radioterapia y quimioterapia en AIII, y quimioterapia combinada en BIII y BIV. Respecto a los linfomas no Hodgkin, existen más de 30 tipos. Actualmente se clasifican según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en tres categorías: 1) linfomas de linfocitos B; 2) linfomas de linfocitos T y células natural killer (NK); y linfoma de Hodgkin.

 

Mientras que la incidencia del linfoma de Hodgkin ha ido descendiendo desde 1990, la de los linfomas no Hodgkin se ha ido incrementado. Según la última actualización de la base de datos sobre cáncer GLOBOCAN de la OMS y de la National Cancer Instiotute (NCI), a nivel mundial el linfoma de Hodgkin tiene una incidencia del 0,5%, una tasa de mortalidad del 0,3%, una prevalencia a los 5 años de 0,6% y una supervivencia a los 5 años del 86,2%. Sin embargo, los linfomas no Hodgkin tienen una incidencia del 2,7%, una tasa de mortalidad del 2,4%, una prevalencia a los 5 años del 2,6% y una supervivencia a los 5 años del 70,7% 1-3.

 

El tratamiento y la probabilidad de curación del linfoma dependen del estadio y el tipo de linfoma. Las principales opciones terapéuticas son la cirugía (en caso de que se pueda extirpar), el trasplante hematopoyético, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y la terapia dirigida o biológica. La terapia biológica consiste en el empleo de moléculas, como el inhibidor del proteasoma bortezomib, o los inhibidores del receptor de la tirisona quinasa idelalisib o ibrutinib, así como en el empleo de anticuerpos monoclonales. Entre los principales anticuerpos empleados para el tratamiento de los linfomas destacan brentuximab vedotina, ibritumomab tiuxetan y rituximab. También existen otros anticuerpos monoclonales en estudio como obinutuzumab.

 

Rituximab es un anticuerpo monoclonal que se une específicamente a la proteína CD20 expresada por los linfocitos pre-B y B maduros. Esta proteína se expresa en más del 95% de todos los linfomas no Hodgkin de células B. Esta aprobado para el tratamiento de los linfomas no Hodgkin, bien solo o en combinación con quimioterapia, y de la leucemia linfática crónica, empleándolo en combinación con quimioterapia.

 

Con la finalización de la patente de algunos de estos fármacos biológicos, se ha aprobado la comercialización de sus correspondientes fármacos biosimilares en algunos países, como por ejemplo el de rituximab. Su patente finalizó en 2013 en Europa y en la actualidad se encuentran en fase de desarrollo clínico y comercial distintos biosimilares de este anticuerpo. Con la comercialización de los biosimilares, se producirán notables ahorros económicos en el tratamiento de los linfomas, contribuyendo a la sostenibilidad del sistema sanitario y generando modelos de calidad con una buena relación entre el coste y la efectividad del tratamiento. Además, debido al abaratamientos de los costes, se aumenta el número de pacientes con acceso a dichas terapias, especialmente entre aquellos con menos recursos.

 

Hoy, 15 de septiembre, es el Día Mundial del Linfoma, una iniciativa que partió de la Lymphoma Coalition para sensibilizar a la población sobre esta enfermedad y poder así reconocer sus síntomas (cansancio, fiebre e inflamación de los ganglios linfáticos), que pueden confundirse con enfermedades comunes como la gripe o la mononucleosis. De esta manera, se favorece el diagnóstico precoz y se elevan las probabilidades de recuperación.

 

Bibliografía:

 

  1. GLOBOCAN: Estimated Cancer Incidence, Mortality and Prevalence Worldwide. http://globocan.iarc.fr/Pages/fact_sheets_population.aspx (Con acceso 14 septiembre 2016)
  2. National Cancer Institute (NIH). Surveillance, Epidemiology, and End Results Program. SEER Stat Fact Sheets: Hodgkin Lymphoma. http://seer.cancer.gov/statfacts/html/hodg.html (Con acceso 14 septiembre 2016)
  3. National Cancer Institute (NIH). Surveillance, Epidemiology, and End Results Program. SEER Stat Fact Sheets: Non-Hodgkin Lymphoma. http://seer.cancer.gov/statfacts/html/nhl.html (Con acceso 14 septiembre 2016)