Con mucha historia: una aproximación a los biosimilares y a los mAb

25/4/2016

Como os avanzamos en el último post, los biológicos son todas aquellas sustancias utilizadas para el tratamiento de una enfermedad que son producidas, única y exclusivamente, por seres vivos. El descubrimiento de estas sustancias, que en esencia son proteínas, tiene una historia muy interesante que se remonta al siglo XVIII y que queremos compartir con vosotros.
 
Por otra parte, los anticuerpos monoclonales, que como quizás recordéis son grandes proteínas con estructuras complejas, utilizadas por el sistema inmunitario para identificar y neutralizar objetos extraños como bacterias, virus, etc., también cuentan con una historia propia.
 
Para conocer los antecedentes al descubrimiento de los biológicos nos remontaremos al siglo XVIII. En 1796, el investigador Edward Jenner logró una prevención eficaz contra la viruela humana mediante la inoculación de una infección en un individuo sano con la viruela de las vacas. Este evento supuso el inicio de lo que hoy conocemos como vacunación, aunque entonces se tratara de un sistema rudimentario. A finales de siglo, al hallazgo de Jenner le siguió el de Louis Pasteur, considerado como el padre de la microbiología y quién mediante las cepas de bacterias inyectables descubrió las defensas inmunitarias naturales. Pasteur, en 1885, llevaría a cabo el primer ensayo en humanos de una vacuna artificial.
 
Unos años más tarde, los avances continuaron sucediéndose: en 1901 el biólogo austríaco Karl Landsteiner creó el sistema de grupos sanguíneos ABO, el cual permitió el desarrollo de las transfusiones de sangre y, unos años después, en 1921, el científico rumano Nicolae Paelescu descubrió la insulina a través de la extracción en bovinos.
 
La ruptura llegaría de la mano del Nobel de la química Paul Berg, quién en 1980 obtuvo el premio por su descubrimiento del ADN recombinante en sus investigaciones químicas. En este sentido, creó lo que se conoce como un “plásmido”- fragmento circular de ADN-, a partir de una sección de ADN y otra de bacteria y esto se aplicaría a los medicamentos, como la insulina. De esta forma, la tecnología del ADN recombinante permitió que pudieran construirse estructuras más complejas. Interesante ¿verdad?


Anticuerpos monoclonales


Pues seguimos con más historia…
 
A esta técnica se sumaría la “hibridación”, desarrollada en 1969 por Gall y Pardue. El procedimiento consiste en la inyección de un antígeno – una molécula extraña al organismo- a un mamífero con el fin de crear anticuerpos. Esta técnica favorece la creación de anticuerpos monoclonales. En este sentido, hasta 1970 los biológicos, como se ha ido poniendo de relieve, tenían un carácter extractivo, a partir de humanos y animales.
 
No obstante, pensaréis… de acuerdo ¿pero quiénes son los responsables de la creación de los anticuerpos monoclonales?
Este hallazgo se adscribe a los también premios Nobel de medicina de 1984, César Milstein y Georges Köhler, a quienes se les considera los responsables de idear su método de producción, a través de la fusión de linfocitos – células linfáticas- con células de un mieloma – tumor- con el que crearon una línea celular inmortal capaz de producir anticuerpos específicos.
 
A día de hoy, los anticuerpos monoclonales como sabemos, tienen un papel fundamental en el tratamiento de enfermedades como el cáncer. Su historia y el camino andado es interesante, pero más lo será también para el futuro de pacientes de todo el mundo.


Cronología:


1796: Edward Jenner crea el sistema de vacunación.
1885: Louis Pasteur llevó a cabo el primer ensayo en humanos de una vacuna artificial.
1901: Karl Landsteiner creó el sistema de grupos sanguíneos ABO.
1921: Nicolae Paelescu descubrió la insulina.
1980: Paul Berg obtuvo el premio por su descubrimiento del ADN recombinante.
1969: Gall y Pardue desarrollaron la técnica de la hibridación.
1970: Los biológicos, hasta la fecha tenían un carácter extractivo, a partir de humanos y animales.
1984: César Milstein y Georges Köhler son considerados los creadores de los anticuerpos monoclonales.